Así llegó Reconnective Healing a mi vida – Experiencia de Zaira Luz con la Reconexión


Zaira estaba enfermando pero no se había dado cuenta. La Reconexión lo cambió todo. 📌 Recuperar la vida. 👉 Aldea de Luz con Margarita Álvarez.

¿Cómo llegó Reconnective Healing a tu vida?

“Hola, soy Zaira Luz.

Llegó a mí porque me enfermé. Estaba en una situación muy grave de enfermedad y no lo sabía. No me daba cuenta.

La vorágine diaria, el ritmo tan acelerado de vida, el estrés… baje 10 kilos en tres semanas y ni me había dado cuenta de que estaba enfermando. Mucha gente lo intentaba, me lo advertía e intentaba que me diera cuenta, pero me di cuenta después de esto. Diciéndome “tía, están muy delgada, ay qué te pasa”.

Y yo pensaba que era porque trabajaba mucho, el verano… bajas de peso, normal.. Esas excusas que uno se pone cuando no entiende lo que le está pasando.

En aquel entonces todo se desencadenó por el ritmo laboral, un ritmo personal y también el no poder decir que no me autoestima estaba muy baja luego.

Con el tiempo consulto con contigo, consulto con una profesional, con una mentora, Margarida Álvarez, y decidió hacerme la Reconexión porque sí que era que quería ese cambio en mi vida, contigo y a partir de ahí es cuando realmente empiezo a notar Reconnective Healing, empiezo a notar la Reconexión, empiezo a notar los cambios la salud.

Hoy día, a pocos meses de hacérmelo, mi última analítica es perfecta. Le pondría el título “estado: de roble”.

Es perfecta a la salud.

Cambiaron muchísimas cosas en mí, muchísimas.

Así llegó Reconnective Healing a mi vida.”

¿Qué ha sido para ti?

“Fue un antes y un después.

A raíz de la Reconexión fue una transformación en mi vida, gigante, fue como de una mariposa, como salir del capullo.

Fue muy, muy tangible, tanto para mí como para quienes me conocen, para los que me conocen de hace mucho tiempo.

Es muy sorprendente, es extraordinario. Lo veo en sus caras y luego me lo traducen contándome lo que ven. Y para los que me conocen hace poco, incluso. Me dicen ¿qué ha pasado? hace muy poco me lo dijo mi amigo, un profesor de Taichi. Me dijo: ¿eres tú? ¿eres la misma?

Salia de… salí de un pozo depresivo enorme, de una situación que veía sin salida, absolutamente negra, en espiral, de una situación que hoy veo tan lejana, que bueno, a pocos meses, a pocos meses después de la Reconexión y veo tan lejana… es como… no es posible que me haya pasado eso, no lo entiendo.

Salía de no poder salir de mi casa, de no poder salir de la habitación, de no querer salir de la habitación por miedo a lo que me iba a encontrar fuera, a que me vieran, al qué dirán, a que me cuestionen: ¿qué te pasa?

Pasaba más de 15 o 20 minutos delante de un armario pensando qué me iba a poner porque estaba totalmente confusa en todos los sentidos, totalmente confundida, mareada, perdida. Ésa es la palabra, estaba absolutamente perdida. No sabía para dónde ir y además estaba tan influenciable que todo me lo creía. Todo no me lo creía. Estaba tan confundida que fue muy absurdo pero no paraba de fijarme, de buscar en YouTube, en Google, en tal… en todo, información sobre lo que tenía… llegué a creer que tenía, que necesitaba psiquiatra, neurólogo… me ha visto un neurólogo, ha
querido incluso descartar una epilepsia mental.

Todo era tan una locura, que yo misma me preguntaba ¿qué está pasando? ¿qué es esto? claro y me hacían análisis y yo no tenía nada. Hicieron el análisis de la epilepsia y tenía nada, estaba perfecta. Exámenes… no, tiene nada. El cerebro perfecto. Exámenes físicos… no tiene nada. Estaba todo en mis miedos.

Todo en los miedos.

Y eso fue también una de las cosas más importantes de mí antes y después Reconectó Healing me sacó los miedos. Cada día, además, es muy, muy tangible. Cada día me voy quitando miedos nuevos. Escuché una vez decir a Eric algo así como que cuando te quitas un miedo, te quitas otros cientos que no sabías ni que tenías, y es tan cierto como que lo estoy sintiendo cada día.

Es impresionante.

Me quitó los miedos de tal manera que hoy me paro de otra manera, me enderezó de otra manera, me siento muy segura.

Se me fueron la mayoría de los miedos, las inseguridades. Tenía autoestima por el suelo. Sentía que no valía para nada.

Llegué a sentir eso, que no valía para nada, que no podía hacer nada. Me sentía incapaz.

Voy a desnudarme diciendo algo que es muy fuerte pero soy consciente de que le está pasando a mucha gente y por esto lo voy a dar como testimonio para darle fuerza a la gente que pasa por eso: yo incluso pensé en suicidarme.

Imagínate lo duro que fue para mi familia y para mis amigos.

Todos intentaron convencerme “que no, no hagas eso, no lo hagas”, pero yo no veía salida. No la veía y la Reconexión hizo “así”, la Reconexión me dio la vuelta a la vida.

Ese gusano que me sentía hoy es una mariposa de alas, florida, libre, feliz, hoy me preguntan… si me hacen esa pregunta que a todos les cuesta contestar o contestan rápido, así, sí, como para no pensarlo mucho: ¿eres feliz? hoy digo sí, sí soy feliz. Lo compruebó cada día al despertarme, doy gracias a la vida, gracias por todo lo que me da, gracias porque puedo mover las manos, gracias porque puedo caminar, así es, porque puedo sonreír a las demás personas. La gente me sonríe en la calle, a veces no sé ni por qué, pero me ha pasado ya dos veces en poco tiempo, que pasaran por delante mío y me dijeran “gracias por esa sonrisa”.

Doy gracias por todo, hoy día doy gracias por todo, doy gracias hasta por lo que me pasó porque gracias a eso estoy donde estoy. Gracias a eso hoy valoro lo que tengo, valoro cosas esenciales, más pequeñas, más valiosas.

Ahora no le doy tantas vueltas a las cosas, ahora ya no me pregunto por qué, me pregunto por qué no. ¿Por qué no?

Me pregunto ¿por qué no? porque empecé a ver cosas que antes daba por sentado, que si no las veía, no existían.

Hoy las siento, me dejó sentir. Hoy me siento libre. La Reconexión cambió eso también. Hoy me hago caso a mí. Hoy la única opinión valiosa para mí, sobre mí, es la mía.

Ya no hago cosas por los demás, todo el tiempo las hago por mí y entiendo que si yo estoy bien, los que están a mi alrededor también, y cuando hago cosas por los demás las hago de corazón, las hago porque deseo hacerlas, porque así me vibra, porque les hace bien. Entonces me hace bien, pero no por obligación. Ya no hago nada por obligación.

Y entonces me cambió también la Reconexión en algo gigante: dejé un trabajo de 15 años en una empresa que también mostró un espejo en algunos puntos.

Hizo que me conociera también, entonces le agradezco todos esos 15 años, pero logré ser independiente ahora.

Quise… quise probar a ver con todo ese miedo, probar a ver si me animo a salir de esta empresa de 15 años, me sentía atada, como la historia que algunos conocerán que cuenta Jorge Bucay del elefante ¿no? que está atado con la cadena a un a un palito, este, pequeñito que un elefante gigante lo puede tumbar de nada, puede salir, pero no lo ve, no se da cuenta, porque siempre ha estado atado, y entonces así estaba yo, di el paso y me di cuenta de que a donde quieres ir solo tienes que dar un paso, nada más. Si das el paso empieza todo a rodar y ahí te quitas el miedo de que
ese trabajo después de 15 años, bajo dependencia, y pueda ser libre de trabajo para mí, incluso decidí que esto que me hizo tanto viene a mí y me cambió, muchas más cosas que podría contar pero no, podemos estar aquí sentados horas… Decidí que esto tiene que ser expandido, contado explicado como pueda cada uno, desde su desde su visión, desde su experiencia, y es lo que hago porque esto, porque es tan mágico, porque esto es maravilloso, pero esto es único, porque es transformador.

Decidí perdonarme, perdonar a los demás, me di cuenta que soy humana, que no es nada, ¿sabes?… casi nada…

Me di cuenta de que soy humana, de que si cometo errores no importa, aprendo y sigo.

Me quité una carga gigante, un peso muy grande de la espalda, de la mochila que era la autoexigencia, la perfección, era muy perfeccionista, muy exigente conmigo, prácticamente no dormía por terminar de hacer algo.

Así era también con la gente, con los demás, con mis amigos, con mi familia, era muy dura con los demás y conmigo.

Hoy yo más flexible, hoy me amo, me acepto, me apruebo. A los demás los amo a todos, y hoy me doy cuenta de que se puede cambiar, se puede cambiar, y la Reconexión no es una herramienta más, es la caja de herramientas.”

La Sanación llega a ti.
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