Te enseño una forma sencilla en la que puedes alinear tus decisiones con tu Huella Vibratoria y tu esencia

Transcripción

Hola, hoy te cuento una forma sencilla en la que puedes tomar tu próxima decisión de manera alineada con tu esencia, con tu vibración original, con tu Huella Vibratoria. Y lo vamos a hacer a través de la canalización, una canalización también sencilla.

La canalización es la capacidad de conectarnos con la información del campo y poder transmitirla, transmitírsela a otras personas o utilizarla para nosotros mismos o nosotras mismas.

Para poder canalizar, es algo muy sencillo. Simplemente lo que tienes que hacer es enfocarte en la información del campo donde está aquello que tú quieres recibir. En este caso, lo que vamos a hacer es buscar, o traernos, o conectar con la información del campo que está relacionada con nuestra Huella Vibratoria, y ver si la decisión que quieres tomar está alineada con la Huella Vibratoria.

Para poder hacer la canalización, la forma más sencilla, más directa, es simplemente estar de manera relajada, de manera tranquila, que tu mente esté relajada también. Y simplemente poner la atención en la información del campo, poner la atención en la información del campo y dejar que venga la información que tenga que venir. Es como si esto no tuviera que ver contigo, simplemente estás ahí, haces la pregunta y dejas que llegue la respuesta. Y la respuesta que venga es buena, es válida.

La forma más sencilla de preguntar si estás alineada o alineado, si esa decisión está alineada con quién eres, con tu esencia, con tu Huella Vibratoria, normalmente eso viene directamente de las sensaciones que tenemos. Sabemos si algo está alineado con nosotros o con nosotras o si no está alineado.

Pero si queremos un poco más de información, un poco más de confianza, hacer las cosas con más conciencia, podemos hacer este tipo de preguntas. Entonces, al hacer la pregunta, lo que hacemos es buscar o pedir una respuesta de sí o no. Es lo más fácil y lo más directo. Y lo que vamos a hacer es preguntar: «¿Está esta decisión alineada con quien soy, con mi Huella Vibratoria, con mi esencia y mi camino en este momento?».

Porque la Huella Vibratoria es única, es la misma siempre, es permanente. Pero nuestro progreso, nuestra evolución dentro de esta experiencia, va variando. Vamos explorando distintas cosas de nosotros mismos, de nosotras mismas, y vamos soltando también cosas diferentes. Así que es importante que esté alineado con mi Huella Vibratoria en este momento, con lo que mi alma está buscando explorar, experimentar, descubrir o expresar de sí misma en este momento.

Así que podemos preguntar esto. Simplemente, estar en una posición en la que te encuentres cómodo o cómoda, no hace falta que cierres los ojos. Simplemente te conectas con el campo, es decir, estás, prestas atención al campo que tienes a tu alrededor, prestas atención a la energía, a la información. Te separas un poco de la situación y simplemente haces la pregunta: «¿Está esta decisión alineada con quien soy en este momento y con el camino que como alma deseo llevar?». Y dejas que llegue la información del sí o el no, y ya está, esa sería la forma más sencilla.

Ahora bien, normalmente una decisión no está totalmente al cien por cien alineada con quienes somos o totalmente al cien por cien desalineada con quienes somos. Así que un sí o un no que son rotundos, que son muy directos, muy muy permanentes, a veces no es realmente la respuesta que más nos va a ayudar. Si es un rotundo sí o un rotundo no, pues ya está, perfecto. Pero si no, la mayoría de las veces, como digo, es una cuestión de matices. A lo mejor la decisión está alineada, pero no del todo. Es decir, la decisión es buena, pero hay algo que hemos incorporado en esa decisión que no está cien por cien alineado con quiénes somos.

Entonces podemos hacer una pregunta, o bien adicional o bien en sustitución de la anterior, que es preguntar algo que la mente entiende. Y la mente entiende, por ejemplo, las medidas, los porcentajes, las escalas. Podemos decir «en una escala del uno al diez», podemos decir «del cero a cien por ciento». Podemos elegir la escala que queramos.

Entonces, por ejemplo, en una escala del uno al diez, «¿cuánto está alineada esta decisión con mi esencia y con mi camino en este momento?». Y lo que hacemos es decir, por ejemplo, «¿más de cinco?». Y la respuesta es sí o no, es una respuesta fácil. Puedes directamente preguntar, y entonces la respuesta puede ser un siete, seis y medio, tres y medio, puede ser así. Eso lo puedes hacer de esa manera si te resulta fácil.

Si no, el sí o el no siguen siendo algo muy sencillo de reconocer. Pero lo vamos haciendo de forma que nos sea útil en esa escala. Y decimos: «¿De cero a diez, más de cinco, sí o no?». «¿Menos de cinco, sí o no?». Obviamente, si más de cinco es sí, menos de cinco tiene que ser no. Tiene que ser coherente. Nosotros ponemos la escala, no puede haber una respuesta inconsistente o incongruente.

Así que normalmente no hace falta preguntar cada parte, sino es: «¿Más de cinco, sí o no?». Si me dice sí, pues ya está, continúo desde cinco: «¿Más de siete, sí o no?», «¿Más de nueve, sí o no?». Y si te dice no, pues entonces es: «¿Menos de cuatro?», «¿Menos de tres?», «¿Menos de dos?». Y así vas evaluando y viendo cuánto de alineada está esa decisión con tu esencia y con lo que tú quieres, necesitas, anhelas, lo que tu alma te pide para una vida plena en este momento.

Y una vez que tienes la escala, una vez que tienes el número, dices: «Vale». Vamos a suponer que ha salido algo que es más de siete. Pues si es más de siete, está bastante alineado, con lo cual es un sí. Y simplemente es cuestión de ir prestando un poco de atención a aquellas cosas que tú dices: «Vale, sí, es por aquí, pero esto es lo que está no encajando del todo».

Ahora bien, si tienes menos de siete o seis y medio, te diría yo, entonces ahí lo que haría sería evaluar de qué manera puedo alinear esa decisión. Por ejemplo, si está entre un cinco y un siete, diría: «Vale, tiene bastante buena pinta de que es por aquí, pero hay algo de cómo estoy planteando la decisión que no lo quiero, que no está alineado conmigo y que me va a causar problemas o que yo voy a causar problemas en ello porque no lo voy a querer asumir».

Entonces, en ese caso, ahí ya es cuando entra la autonomía personal, la autoridad personal. Y en lugar de seguir preguntando y preguntando y preguntando detalles, salvo que tengas detalles muy concretos, muy claros por los que quieras preguntar, ahí ya simplemente diría: «Vale, esta decisión está bastante alineada, está por encima de un cinco, pero no llega a estar por encima de un siete».

«¿Entonces cómo puedo hacer que esa decisión sea más yo?». Escucharme a mí, ver quién soy, cómo soy, cómo siento, cómo es el amor en mí, cómo son las cosas que verdaderamente disfruto, cómo es lo que quiero ahora mismo vivir, experimentar. Porque a lo mejor es logro, a lo mejor es descubrir cosas nuevas, aprender, tengo retos y quiero poder superarlos.

Hay muchos tipos de movimientos que podemos hacer: unos son más de amor, de sanación compasivos, y otros son más de creación de retos, de aprendizaje, más activos. Entonces, según lo que yo siento que deseo de corazón en este momento, esta decisión que veo que está en un punto un poco más intermedio, que sí que está alineada pero está en un punto intermedio, «¿cómo puedo hacer que esa decisión sea más yo?, ¿cómo puedo hacer que sea más mía, que se haga tomar esa decisión, pero de una manera en la que yo esté más representada, en la que verdaderamente lo vaya a disfrutar o verdaderamente lo vaya a aprovechar?».

Es decir, ahí ya probablemente no seguiría haciendo preguntas a la información, porque eso ya es una cuestión de decidir yo hacia dónde quiero ir, tomar esa autoridad, esa autonomía. Y decir: «Vale, sí que es un buen camino para mi evolución, para mi aprendizaje, y lo voy a hacer de manera que esté más alineado conmigo». Y como digo, esa es una forma sencilla de tomar la siguiente decisión.

Al principio puede que tengas que dar como tres pasos para entenderlo, para verlo, para decir: «Vale, sí es por aquí». Pero luego te vas acostumbrando a esta canalización automática, esta corrección de rumbo automática, y lo haces mucho más instantáneamente.

Si lo quieres hacer, como te digo, con paciencia, con calma, con tranquilidad, de esta manera: ¿Cuál es la decisión que vas a tomar? O si es izquierda o derecha, eliges una de las dos y dices: «¿Está alineada conmigo?». Puede ser un sí o un no rotundo. Y si no es: «Vale, en una escala del uno al diez o de cero a cien, o pon la escala que tú quieras». Y en esa escala que tú dices, ¿cuánto? ¿Más de cinco? En este caso, con el ejemplo que hemos puesto: «¿Más de siete?».

  • Si es más de siete, está bastante alineada. Solo tengo que ir prestando un poquito de atención.
  • Si está entre cinco y siete, decir: «Vale, es un buen camino, pero hay que plantearlo de otra manera». Hay que plantearlo mucho más de manera que me sienta mucho más yo cuando vaya a dar ese paso.
  • Y en caso de que sea menos de cinco, pues obviamente, es un planteamiento que no está nada alineado contigo. Que quieres tomarlo igualmente, por supuesto es tu decisión, así que bien está. Pero que sepas que realmente no es algo que está alineado con tu energía en este momento y que probablemente te vas a encontrar con bastantes cosas con las que vas a estar a disgusto.

Y como te digo, de esta forma es mucho más sencillo ver las decisiones, sobre todo que tienes menos claras o en las que están involucradas, por ejemplo, tus emociones. Si están involucradas tus emociones, lo mejor es eso, es distanciarte como si no fuera contigo. Y simplemente llegar y preguntar y decir: «Vale, voy a hacer caso a lo que estoy preguntando y a la respuesta que me va a llegar». «Voy a hacer caso a esta información, que para eso la pido, para eso la pregunto, la pregunto para hacer caso».

Si no le vas a hacer caso, ni siquiera te plantees el hacer la canalización o hacer la pregunta, ¿vale?. Haz lo que a ti te parezca bien, según tus propios criterios y ya está, según tus propios criterios y que, bueno, pues que respetes todo lo que tienes a tu alrededor. Pero ya te digo, si haces la pregunta, pues es porque vas a hacer algo con la respuesta, la vas a considerar, al menos le vas a hacer caso.

Entonces, para eso te separas, como si estuvieras preguntando a algo que es ajeno a ti, que es externo. Y se lo preguntas a esa energía: el campo, los registros, tu Huella Vibratoria. Es decir, esa información desde una visión mayor, desde lo que tiene la visión mayor, que te diga sí, no y cuánto está alineado. Y lo que está haciendo es darte una información, unos parámetros para que tú decidas, para que tengas claridad de: «Vale, esto está aquí».

Entonces, con esta información, yo decido qué hacer. La información no me dice qué es lo que tengo que hacer. La información es objetiva, es neutra, y yo decido qué hago con ella.

Como te digo, esta es una forma sencillita de canalizar, de encontrar respuestas y de tomar decisiones más alineadas con tu Huella Vibratoria. Porque, al fin y al cabo, le estás preguntando a tu propia energía, a tus propios registros, a tu propia huella, a tu propia vibración original, y a tu alma, que es un conjunto de información, un conjunto de vibraciones que son únicamente tuyas, que están ahí todo el tiempo y que puedes consultar todas las veces que quieras.

Si quieres saber más sobre canalización, si quieres tener más modelos de canalización más amplios para hacer preguntas no solo por preguntar, sino también por establecer, pues, por ejemplo, caminos de vida o de relaciones o de negocios, de proyectos que tengas, para todo eso se pueden crear estos modelos, estos marcos de referencia. Y todo eso lo enseñamos dentro de Aldea de Luz, específicamente para trabajar con la Huella Vibratoria. Y también, por ejemplo, para los mapas energéticos de negocio, las personas que quieren llevar negocios alineados con quiénes son y quieren tener las cosas claritas y bien puestas relacionadas con esa energía, o simplemente pues para hacer preguntas del día a día, de las cosas más habituales: prosperidad, relaciones, salud.

Es decir, podemos canalizar toda la información que queramos y de todas las fuentes que queramos. Están a nuestra disposición todas las fuentes de amor, todas las fuentes de apoyo, guías, energías de cualquier tipo de alta vibración, están ahí disponibles para darnos esa información objetiva, neutra, darnos ese punto de vista mayor y que nosotros y nosotras podamos decidir qué hacemos con esa información.

Deseo que te haya servido. Si tienes alguna pregunta, algún comentario, puedes escribirlo por aquí. Y también te recuerdo que tienes en Aldea de Luz la comunidad donde puedes conectar directamente conmigo, directamente con el equipo. Y donde tienes todos los cursos y los programas de formación donde puedes profundizar muchísimo más en esto, tanto en cómo hacer las preguntas, como en cómo conectar con la energía, cómo canalizar, cómo sintonizar para sanar directamente incluso sin tener que hacer ningún tipo de pregunta y ningún tipo de canalización, cómo hacer alineaciones de la Huella Vibratoria. Todos los programas de formación están ahí para ayudarte a aprender y a profundizar sobre este tema, sobre la Huella Vibratoria y sobre cómo comunicarte y aprovechar la energía.

Gracias por estar aquí, muchos besitos. Nos vemos en el próximo vídeo.

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