Desapareció la limitación

Transcripción

Vas a darnos un testimonio, eh, de tu propia sanación.

Sí, a mí en mi caso me ha cambiado la vida. Me ha dado un nuevo enfoque, una nueva forma de estar aquí a todos los niveles, a nivel físico. Te cuento, mi caso es un poquito largo, pero creo que merece la pena que lo escuchéis.

Y, sobre todo, merece la alegría. Yo ya voy a hablar en positivo, entre eso, entre lo que viene, conviene, que me lo ha dicho una amiga, y esto, y aquí estamos. Así ha empezado el año, eh. Pase lo que tenga que pasar. Es de alegría.

Sí, bueno, os cuento un poco lo que mi vivencia, eh. Yo el año pasado a mi madre le detectaron unos quistes en el cuerpo y yo quería, buscaba la forma de poder ayudarle. Yo, vamos, yo vengo de otro ámbito totalmente diferente, yo soy campeón del mundo de memoria rápida, pero ese no es el motivo por el que estoy aquí. Entonces no tenía, te quiero muy cerca también.

Bueno, es que venía de un ámbito que no conocía nada de sanación, nada de, pero absolutamente nada, porque quería ayudar a mi madre. Y entonces entré dentro y vi que era en Oporto. Estaba buscando un sitio cerca para, en Oporto digo, en Oporto. Pues quedan dos o tres meses más o menos y estaba que, pero yo tenía que hacer algo. Y no conocías nada de lo, nada, absolutamente nada. Yo vengo de un mundo totalmente diferente, o sea, que nada tiene que ver con la sanación.

¿Y por qué generó confianza, de la forma en que lo transmitía? Es que, eh, te llega, te llega, y me llegó, y tenía que hacer algo. O sea, no me podía, no podía dejar pasar la oportunidad. Quería hacerle un regalo a ella porque sé que si mi madre tuviera una esperanza de poder ayudarme a mí, ella lo haría sin dudarlo. Y en el peor de los casos, yo pensaba, digo, bueno, pues si no, pierdo el dinero. Pero el dinero va y viene, pero la salud, yo no me puedo quedar con la espina esa clavada de, oye, podías haberlo intentado y te has quedado ahí, te has quedado ahí sin hacer nada.

Entonces me reservé el billete de avión y te fuiste a la formación de Oporto hace, bueno, el pasado año. Y allí, en esa demostración, ¿qué viviste?

Margarita estaba, bueno, eh, el primer día estaba, hicieron la presentación y estábamos sobre 280 personas más o menos, de todos los ámbitos. Y entonces preguntó, eh, ¿hay alguna persona que no sea capaz de juntar los brazos arriba?

Entonces yo levanté la mano porque a mí me habían operado a través de una artroscopia, se me, tuve una luxación de hombro y entonces estaba yendo a rehabilitación, llevaba pues sobre 40 sesiones más o menos, para volver otra vez a recuperar el hombro, eh. Entonces tenía la cápsula rota y me la sellaron. Entonces yo estaba yendo a rehabilitación y cuando preguntó eso, yo dije, pues yo por no lo puedo juntar arriba.

Y entonces, eh, me dice, pues sal al escenario. Y cuando estoy caminando para el escenario, voy pensando, digo, conmigo creo que se ha equivocado porque con, eh, como me ha sellado el hombro, eh, creo que, creo que no va a haber manera, o sea, esto no, conmigo no va a funcionar. Estos prejuicios que tenemos, ¿no? Y yo iba ahí.

Y entonces me sienta en la camilla y, eh, llama a un niño que estaba en la fila delante mía, que estaba con sus padres, estaba ahí con, y lo llama. Y entonces sube el niño también, se llamaba Jusep, tenía seis años. Y me dice, Miguel, muéstrale al público cuál es tu franja horaria, hasta dónde eres capaz de llegar con los brazos. Entonces yo subo los brazos, dice, pues son a las doce menos diez más o menos, ¿no? Entonces la gente se reía y yo me reía también porque digo, bueno, pues aquí estamos todos riendo de. Y entonces le dice al niño, eh, Jusep, vamos a jugar con el brazo de Miguel, pero sin tocarlo.

Y entonces yo estoy ahí sentado, pongo mi mano y, y sin tocarme, empieza a seguir las instrucciones. Entonces, los niños no tienen estos frenos mentales que tenemos nosotros, todos estos prejuicios, simplemente hacen las cosas de corazón. Cuando le dices algo, las hacen de corazón sin tener que pasar por todos los filtros que nosotros tenemos. Y entonces, cuando estaba ahí, mi, mi pierna izquierda se me empezaba a temblar y, bueno, está grabado con, está grabado en vídeo, entonces se puede demostrar fácilmente, ¿no?

Y se me empezó a mover, digo, bueno, digo, no sé, pero aquí algo pasa, se me está, se me está moviendo la pierna y no sé por qué. Y entonces después cambia a la pierna derecha y se me acerca la cámara y me sigue grabando. Y bueno, pues ahí estaba yo temblando y después de un rato, no sé, sobre cinco minutos más o menos. Y bueno, pues acaba el niño de jugar con las instrucciones que le iba dando. Y entonces me dice, Miguel, muéstrale al público cuál es tu franja horaria. Y entonces subo las manos. La está subiendo en este momento.

Yo digo que Gestiona – Verde Esmeralda es el programa que se ve. Y efectivamente, efectivamente. Además a veces despedimos diciendo que hay que lamer aquí, hoy, ahora, en este momento, en esta fase, es tocar. Empezamos bien. ¡Qué genial! Me quedé sin palabras. Todo el mundo lógico que tenía me lo echó por tierra, sin palabras. Me dejó en shock. ¿Pensaste? ¿Y qué pensaste? ¿A qué crees que es debido? Porque ahora no estamos hablando de religiones, que a veces puede parecer, eh, no estamos hablando de personas manipuladas que de repente empiezan a inventarse cosas, ni ni esto no es ni divino ni ni ni satánico, ¿no?

Esto de qué es. De hecho, una, cuando salí, cuando salgo y me dice una señora que había ahí, me dice, oye, a ti no te han pagado. Claro, claro. Sí, es normal, es normal. Posiblemente que también te hubiera dicho lo mismo, ¿no? Y a mí qué me van a pagar. Yo venía aquí y a mí me han operado y esto es así, o sea, esto es así. Y de hecho no, no, no, lo único que no podía subirlo es como cuando yo digo yo que no puedo llegar, oye, voy a tocar al igual que ahora, y me había desaparecido la limitación que tenía.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *